Psicólogo Julio Hevia: "El hincha peruano siempre soñará con la gloria"

Psicólogo dice que el hincha peruano está sediento de reivindicaciones y el fútbol hace soñar. Está seguro que la selección no va a jugar mal mañana ante Chile por la Copa América. También habla sobre la coyuntura política y cómo ve el futuro de los peruanos.

Psicólogo dice que el hincha peruano está sediento de reivindicaciones y el fútbol hace soñar.

Por: Redacción Trome.pe

Los triunfos de la selección han desempolvado la ilusión. El patriotismo ha aflorado del alma y se traduce en un solo grito, unísono, que retumba. El psicólogo y psicoanalista Julio Hevia Garrido-Lecca, analiza este momento y lo describe con la propiedad de un especialista. Lo encontramos en su oficina, rodeado de libros y leyendo ‘Balón dividido’, del español Juan Villorro. Aquí sus reflexiones.

¿Qué hace felices a los peruanos?

El peruano es feliz con los hechos inmediatos de los que puede extraer un goce, una satisfacción, un estado de ánimo. Por ejemplo, en el país nos pasamos la vida hablando, comiendo y bebiendo. En mi opinión, se trata de una ‘triangulación oral’. Somos una cultura oral, que en consecuencia está sujeta a eventos inmediatos, a situaciones tangibles, a situaciones que no hagan esperar demasiado.

¿Por qué el fútbol despierta tanta pasión?

El fútbol está más allá del bien y del mal. Según el sociólogo español Vicente Verdú, el fútbol responde a un sueño, y no se trata de un sueño individual, son sueños comunitarios. Ninguno de los deportes es capaz de convocar a tanta gente y coaccionarla de un modo tan festivo, hermético y al extremo ‘irracional’. No es que este deporte sea ajeno a racionalidades, pero estas tienen que ver con nacionalismo, chovinismo, reivindicaciones históricas, pequeñas venganzas…

¿Cómo se explica el fervor a prueba de balas del hincha peruano?

Nosotros somos impermeables al fracaso y por otro lado, si queremos buscar un paralelo con el hinchaje en diferentes escalas el hincha del equipo peruano es más o menos el equivalente del hincha del equipo chico. Este hincha que nunca deja de ser hincha, el que acompaña a su equipo a Segunda, el que va al velorio si el equipo desaparece. Pero cuando gana, todas las pérdidas, las lágrimas, quedaron en el olvido y ese trofeo será puesto en un altar. El hincha se identifica mucho como ese jugador de pichanguitas de barrio.

Llegando a extremos, escuché que hasta compararon a Paolo Guerrero con Miguel Grau, ¿a qué se debe?

Porque a Grau no lo vieron, y menos lo vieron jugar pelota. Y, por último, Grau se inmoló perdiendo. Paolo nos hace ganar, por eso el partido con Chile tiene ribetes bélicos… El futbolista está colocado en un sitial que no puede controlar.

Cuando la selección pierde varios juegos seguidos, la autoestima de todos se cae…

Creo que el hincha se llama así porque está colaborando con una especie de inflación anímica y lo apuesta todo. Es más fácil que un niño llore. En mi caso, por ejemplo, de haber podido evitar ir al colegio después de que la ‘U’ perdía, lo hubiera hecho. Sentía vergüenza, sensación de ridículo, estás expuesto a la burla. Es la derrota pública. La pasión con la que un niño juega, se recupera de manera alucinado en el fútbol.

Estamos sedientos de triunfos.

El peruano está sediento de reivindicaciones Ahora tenemos un boom gastronómico con Gastón Acurio por un lado y por el otro, está la selección, que está saliendo flote con Paolo Guerrero. Los futuros ‘candidatos a la Presidencia’… (risas) Al peruano le ha cambiado el humor con el triunfo de la selección y eso nadie lo va a negar.

Si se lanzan, ¿la agarran?

No sería raro, y esto tiene que ver con la globalización del mundo. Cuando esto crece, también crece local y cada comunidad, país, intenta extraer lo mejor de sí para hacer de sus emblemas lo que lo diferencien.

La gente está feliz…

La gente está contenta y el partido con Chile puede ser el final de la novela, pero estoy seguro que ese equipo no va a jugar mal. Lo que hace fuerte a un grupo no es el triunfo, sino haber experimentado los desafíos. Eso los hace coaccionar. Este equipo tiene una memoria corta y eso es absolutamente favorable. Gareca es un Dios, hay que ponerle velitas.

¿Qué le parece que tras los triunfos, el alcalde de Lima, Luis Castañeda, quien manda a poner una pantalla gigante en la Plaza de Armas, salga y se asocie al triunfo?

Si algún político es lo que es, es porque tiene destreza o habilidad para ver cómo se gana la simpatía de la gente y eso es una clave técnica del populismo. Nosotros hemos tenido personajes de talla mundial, que saben cómo ganarse al pueblo, al menos en apariencia, de qué manera juegas a ser el Mesías prometido que va a rescatar al marginal. Eso es parte de la política.

Cambiando de tema, ¿qué opina de la tarjetita de Nadine?

No es tan importante, pero está adquiriendo un valor enorme, como salida, como indicador único de una problemática de otras que se les ha escapado al gobierno de modo inexplicable. Las inconsistencias del partido de gobierno se están pagando por un lado fashion, por un lado consumista, que tendría que ver con la excesiva preocupación de la Primera Dama de andar a la moda, y estos ingresos mal concebidos, denotan mala experiencia en estas cosas. No creo que haya sido la primera en hacer algo así, pero el hacerlo en este contexto hace que la razón se convierta en pretexto, o que la razón busque pretextos para señalar o hacer escarnio.

¿Cuál es la percepción del pueblo, ahora, de Nadine?

Creo que la peor. A corto plazo, no le veo futuro político. Se ha vinculado al arribismo. La gente ha perdido la perspectiva, la ve más preocupada en sí misma.

El 80% de la gente se siente insegura en la calle. Eligieron a Ollanta Humala justo para combatir esto…

Creo que a río revuelto, ganancia de pescadores. Aquí, en la sociedad, imperan reglas de todo orden a falta de leyes que no hay. Cada cual opta por un ajuste a su escala. La cultura mediática ha hecho lo suyo, ha mitificado a estos personajes (a los delincuentes) les ha atribuido ribetes heroicos. Incluso, le ha hecho teleseries, como por ejemplo la ‘Reina del sur’, ‘Sin tetas, no hay paraíso’, libros de la vida de los grandes capos. A falta de comportamientos de perfiles éticos, tienes lo estético, que es el poder a como dé lugar. La cultura del miedo se ha expandido en todas las grandes ciudades.

¿Somos racistas?

Claro que sí. Somos muy racistas, porque somos reproductores involuntarios de diferencias.

Las redes sociales, ¿son buenas o malas? Marco Aurelio Denegri dijo que, a más Internet, más estupidez humana, ¿comparte este criterio?

Dependen desde qué posición juzgas tú el mundo actual, y este es aquel donde están desalojando el pensador, y toma como criterio los tiempos idos. Y sin querer, queriendo, expresa una clase de constancia. Eso de que ‘todo tiempo pasado fue mejor’, es decir, si me preguntas, ¿qué lugar ocupa la red? Te diré que es la chismografía del Siglo XXI. O sea, es la chismografía elevada, potenciada, multiplicada. Pero, ¿que la estupidez la inventó esta época? Creo que quien dice eso nunca pasó por la universidad, porque, la verdad, uno estudia con todo tipo de gente, y en el Perú nunca fue un país de gente lectora, ahora tenemos más evidencias, más data y conciencia de esto.

¿Las redes ayudan a la gente?

Le dan a la gente una ilusión de participación enorme, a mí no me quita el sueño. Habría cosas peores. Las redes son, de cierta perspectiva, un aparato de control. Creo que las personas están ‘capturadas’ por las redes.

¿A quién ve para el 2016? Incluso será candidato PPK, quien pese a sus 80 años siempre dice estar con la juventud…

Pedro Pablo Kuczynski tiene un caso exótico… yo no le veo futuro. Nosotros vamos a apostar por el mal menor. El Perú sigue instalado. Aparecerán los ‘outsider’, pero tienen vida corta y valor relativo, siempre conectado con cierta coyuntura, siempre son los abanderados de alguna crisis. Cuando la crisis desaparece, el ‘outsider’ también lo hace. Lo que el Perú requiere es un partido, el único que existe está muy cuestionado.

¿Es optimista respecto a nuestro futuro?

Creo que el Perú es un país a pruebas de balas y si hemos llamado tanto la atención en sobreponernos de toda crisis, es porque al peruano le sobran ganas y eso es buenísimo. Pienso que vamos a seguir creciendo y quiero pensar que no solo es una esperanza. El fútbol será el paréntesis que necesitamos para oxigenarnos. No podemos aspirar a que el mundo esté 100% con la realidad. La gente necesita recreos, tiene que sentirse que se burla del poderoso. Necesitamos líneas de fuga.