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Miércoles 11 de abril del 2012 | 09:00

Drogas y sexo en casa de modelo A-1

Venezolana vivía en departamento de narco conocido como ‘Tío Charlie’, donde se vendía y consumía “crack”.

Por: M. Rochabrum

Llegó hace diez años al Perú, procedente de Venezuela, con la ilusión de hacerse un nombre en el mundo de las pasarelas. Su belleza le abrió las puertas de algunos canales de televisión y se codeó con figuras del “jet set” limeño, pero la vida fácil la llevó directo al fracaso. La modelo Ana Carolina Visser Duhartte (32) se refugió en el mundo de las drogas y su detención ha puesto en sobresalto a las figuras del espectáculo, empresarios y artistas de la TV que la frecuentaban.

La bella venezolana cayó con la colombiana Orfelia Camargo Chavarro (29) y el peruano Carlos Álvarez Arrieta (55), “Tío Charlie”, en un departamento de Miraflores, donde funcionaba un laboratorio de elaboración de “crack” (droga sintética). Se informó que les incautaron tres agendas, que la policía guarda bajo siete llaves y donde aparecen los nombres de conocidos personajes, que presumiblemente estarían involucrados en el consumo y venta de “crack” en exclusivas discotecas.

CUARTO DEL PLACER

Trascendió que, al ser interrogada, la venezolana Carolina Visser aceptó ser consumidora de cocaína sintética. Recordó que en el departamento de la cuadra 6 de la avenida La Paz, donde vive “Tío Charlie”, conoció a la colombiana Orfelia Camargo.

“No tenía domicilio donde vivir. Ese sujeto nos obligaba a las dos a mantener relaciones sexuales con sus clientes a cambio de droga”, dijo la bella modelo, quien fue visitada por el padre de su hijo y un grupo de amigos.

Detectives de la comisaría de Miraflores descubrieron que Carlos Álvarez era residente norteamericano y vivió en Miami durante muchos años. En el mundo de la venta de drogas lo conocían como “Tío Charlie”. “Él sabía como elaborar el “crack” y lo vendía a 200 dólares. También clorhidrato de cocaína y marihuana. Para consumir la droga sintética, él tenía dos habitaciones donde alojaba a sus clientes. Además, por otros 200 dólares ofrecía los servicios sexuales de bellas mujeres, quienes también acudían al departamento”, dijo un agente.

Entre las pertenencias de “Tío Charlie” figuran dos cámaras con las que tomó fotos y videos pornográficos, que serán analizados por la policía. También tenía una escopeta de caza, botellas acondicionadas para el consumo de “crack”, memorias de cámaras, Laptop, CPU, una balanza y utensilios con restos de cocaína.