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Sábado 26 de junio del 2010 | 09:50

Historia de boxeadoras

El Búho está convencido que hoy Kina Malpartida se lleva el triunfo.

Hoy, nuestra campeona mundial Kina Malpartida se enfrenta a la colombiana Liliana Palmera y pone en juego su título. Cuando veo a la bella y aguerrida Kina, no puedo dejar de compararla físicamente con la protagonista de la inolvidable película “Million dollar baby”, dirigida por el gran Clint Eastwood y que le valió el ganar cuatro Oscar, incluido a la “Mejor película” y el “Mejor director”. La protagonista del filme, Hilary Swank, interpretaba a Maggie Fitzgerald, una camarera de 31 años que sueña con ser campeona mundial. Ella entrena en el gimnasio de Frankie Dunn (Clint Eastwood) con su fiel ayudante Willie (Morgan Freeman), un ex boxeador que no llegó a campeón por el desprendimiento de la retina (mismo Mauro Mina). El técnico la rechaza porque está abocado a llevar al título a su pupilo Mickey Mack, pero cuando ya le faltaban dos peleas para el título, el boxeador malagradecido lo abandonó y se fue al gimnasio rival. Decepcionado, decide entrenar a Maggie. Entre ellos, surge una relación más que de entrenador a pupila como de padre a hija. Ella descubre que este siempre le escribe a una hija y él se entera que el padre de la boxeadora murió. Maggie es toda una revelación y gana peleas y dinero. Recién allí, él se da cuenta que ha ahorrado dinero y le va a comprar una casa a su madre, que vive en un remolque con su hermana y su bebé. Frankie desconfía y la acompaña. Allí se ve una escena terrible: La madre, una mujer vulgar, y la hermana se burlan de la profesión de Maggie y le recriminan el haberles comprado una casa: “(degrees)Si el estado se entera de la casa nos quitan la ayuda social que nos entrega mes a mes, idiota!”. Maggie se retira llorando, con el corazón destrozado.

Ella sigue ganando fama, regresa de Europa hecha una celebridad y disputa el título mundial con Billie, “La osa azul”, tristemente célebre por ser la boxeadora más sucia del circuito. Pese a que Maggie le va ganado la pelea, “La osa” le propina un golpe bajo y Maggie se estrella en el banco rompiéndose la columna a la altura del cuello. Queda tetrapléjica, inmóvil del cuello para abajo. Solo Frankie la acompaña todo el día. No sé por qué, pero a los boxeadores retirados o lesionados y viejos, nadie se acuerda de ellos y todos los que los rodeaban cuando eran famosos y millonarios desaparecen. Así, semanas después, recién llegan sus familiares vestidos con ropas de “Disneylandia”, donde pasaron días antes de visitarla. Llegan junto a un abogado para obligarla a que firme la cesión de todo su dinero. Como se niega, la insultan y la amenazan. Destrozada, asiste a la amputación de una pierna con gangrena. Decepcionada de la vida, la boxeadora le pide a Frankie, su único amigo, que la mate. Como este se niega, ella se muerde la lengua en un desesperado intento de ahogarse con los trozos de carne y sangre. El viejo entrenador vive un auténtica tragedia. Ese drama pulverizó las expectativas de Martin Scorsese de ganar el Oscar a “Mejor película” con “El aviador”. Pero por donde se le mire, sin ser tan fastuosa, el filme de Eastwood es una obra maestra, con actuaciones brillantes de Clint, Morgan Freeman y Hilary Swank, estos últimos ganaron sendos Oscar. Kina, definitivamente, tiene más suerte que Maggie. Pero sabe, como ella, lo duro que es ganarse el pan golpe a golpe. (degrees)Suerte, campeona! Apago el televisor.