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Viernes 08 de abril del 2011 | 08:20

Los bebitos de Gaby Perez del Solar

La ex matadora nos presentó al trío que la hace feliz: su esposo Johnny y sus princesas, Aylani y Sabrina.

Por: F. “Vocha” Dávila

Tan inmensa como su calidad defendiendo la camiseta nacional, Gaby -tal cual simplificó su nombre el pueblo- sigue jugando por la patria. Con un color distinto, pero con el mismo interés de siempre. Casada, con dos hijas, feliz y viviendo a mil por hora, sabe que la vida es una lucha constante por ganar, aunque a ella le sobren victorias.

Gaby, hace años vas de un lado a otro y, sin embargo, has formado un hogar bien constituido con dos pequeñas.

Es que soy bien fecunda, ja, ja, ja. No sabes cómo admiro a mi esposo, quien muchas veces hace las tareas que me corresponden como madre. Me comprende muy bien.

Y eso que no hablan el mismo idioma, porque es norteamericano…

Es que más importante son los gestos, las miradas y todo lo demás. Estoy felizmente casada con un hombre bueno y noble.

Dicen que los “gringos” son fríos y poco apasionados.

Él tiene familia española, así que es todo lo contrario. Siempre me sorprende con un gesto de amor, un detalle. No me puedo quejar.

Ambos viajan a menudo, ¿lo celas?

No me corresponde ponerme así. Uno debe quererse, saber lo que vale. Johnny siempre me recuerda lo importante que soy para él.

¿Te da roche caminar con alguien más bajo que tú?

Para nada, es normal. Y te digo algo más, le encanta que la gente me pida autógrafos y esté rodeada de afecto. Claro, a veces me pierdo en el tumulto.

Y después estará desesperado por ubicarte…

Dice que por mi tamaño es fácil de dar conmigo, ja, ja, ja.

Debe ser muy tierno verlos acurrucaditos en la cama.

Parece mi bebito. Es lindo lo que estoy viviendo.

Tu función de congresista te quita tiempo con tu familia, ¿cómo te las ingenias para darte un espacio con los tuyos?

Ni bien veo un “huequito” en mi agenda, organizo una reunión entre amigos en casa para tomar unos traguitos y comer algo rico, que yo misma preparo.

Pero no es seguido, ¿te da miedo que algún día tu pareja se aburra?

Nos hemos conocido así. Mis responsabilidades están primero, mis ganas por servir al país.

Nadie lo duda, te rompiste el alma por dejar en alto la camiseta nacional.

Y fue muy difícil alcanzar las metas. Nunca pensé ser jugadora de vóley. Mister Park se encargó de formarme en esta disciplina, que me costó sangre, sudor y lágrimas.

¿Por qué fue tan duro?

En esos tiempos me hacían trabajar el doble, terminaba con el grupo y pagaba “derecho de piso”...

¿Cómo es eso?

Cargaba las pelotas, llevaba el botiquín y levantaba las cosas de entrenamiento. Así se trataba a las nuevas.

¿Esa era una “tradición”?

Yo jamás lo hice con alguna nueva. Son formas, las respeto, pero no es mi estilo.

Ese grupo fue famoso por lo que logró y también porque muchas se divorciaron.

Entre esas estoy yo. Me casé, divorcié, pero ahora estoy felizmente casada.

Bueno, gracias por presentarnos, en calidad de primicia, a tu hermosa familia. Suerte un tu vida política…

Amo a mi país, deseo terminar proyectos inconclusos y mejorar lo que ya he hecho. El pueblo sabe que siempre me fajé por regalarles una alegría y, si esta vez marcan el número 6 por PPK, verán que no los defraudaré.