Martes 23 de julio del 2019 |

Síguenos:

Miércoles 23 de junio del 2010 | 08:07

Morir en el olvido

El Fotógrafo Gary y la Seño María comentan la triste desaparición del Indio Mayta, autor de “La Matarina”.

El fotógrafo Gary llegó al restaurante por un poderoso sudado de tramboyo con arroz blanco, camote, limón y su rocotito molido. “María, el domingo mi jefe me mandó a cubrir el velorio del “Indio Mayta” y sentí mucha pena. No se apareció ninguna autoridad a darle el último adiós. Se fue un grande y al país simplemente no le importó y le dio la espalda. Los más jóvenes tal vez no lo sepan, pero Miguel Ángel Silva Rubio, su verdadero nombre, fue un ícono de la cultura popular cuya figura se hizo emblemática en la década del 70. Tan querido era por los provincianos que hasta el gobierno militar lo contrató para promover la Reforma Agraria en el país. Nació en Celendín, Cajamarca, en 1931, en un hogar muy humilde. Pero su amor por el arte y talento lo llevaron a estudiar música al Conservatorio Nacional y también cursos de actuación. Así que cuidado, no era ningún improvisado e incluso llegó a actuar en tres películas. Quienes superan los 40 años deben recordarlo cuando actuaba en el sintonizado “Show de Topo Gigio”. Para ese trabajo lo recomendó el finadito Pepe Ludmir, a quien conoció en México cuando hacía una gira artística y se hicieron grandes amigos. “El serranito”, “Carolina” y “La matarina” son clásicos de nuestro Perú.

En su tierra, Cajamarca, y en Trujillo, ciudad donde también vivió y lo adoptó como hijo, deben estar lamentándose porque perdieron a un tremendo artista que los llenó de orgullo. Pero el “Indio Mayta” no solo murió olvidado. También enfermo y pobre. Su viuda, llorando amargamente, se lamentaba porque se fue triste de este mundo, pues todos le dieron la espalda, incluidos sus amigos músicos. Si alguna enseñanza podemos sacar de todo esto, es que nada dura para siempre, mucho menos la fama y el dinero. El “Indio Mayta” fue una buena persona, decente, buen padre y admirado por miles cuando cantaba. Tal vez pensó que sería así por siempre. Pero ya vemos cómo terminó. Por eso, yo creo que no solo los artistas y deportistas, sino todos debemos vivir pensando en el futuro. Hay que guardar pan para mayo. Es muy triste llegar a viejo, que es la época de las enfermedades y la falta de trabajo, sin nada que te respalde. Hay que ahorrar, invertir, contratar un seguro, en fin, lo que más convenga a cada uno. Así uno gane 500 soles, debería guardar un poco o invertirlo en algo. Pero de ninguna manera podemos confiarnos en que siempre nos irá bien. Recuerden que la vida da muchas vueltas”. Qué pena por el “Indio Mayta”. Recuerdo que hace como 15 años fuimos a bailar a un local del Cono Norte y ahí estaba él. Ya mayor, un poco acabado, pero haciendo bailar a todos con su “Carolina”, mientras le daba fuerte al tambor. Un grande. Que Dios lo tenga en su gloria. Me voy. Cuídense.